martes, 6 de octubre de 2009

Las 'Hermanas' (enviado por Paloma)

Dedicado a todas mis 'Hermanas', porque todas y cada una ellas aportan algo grandioso a mi vida, porque sé que están ahí y me encanta saberlas cercanas aunque algunas estén muy, muy lejos de aquí, porque las quiero...

Una mujer estaba sentada en un sofá tomando té helado con su madre. Mientras hablaban de la vida, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones de la edad adulta, la madre hizo sonar los cubos de hielo en su vaso fuertemente y luego miro fijamente a su hija.

'Nunca te olvides de tus hermanas' le advirtió, dando vueltas a las hojas de té en el fondo de su vaso. 'Ellas se volverán cada vez más importantes con el paso del tiempo. No importa cuánto ames a tu esposo, no importa cuánto ames a los hijos que tengas, vas a necesitarlas.

Recuerda salir con ellas siempre, hacer cosas con ellas siempre. Recuerda que cuando hablo de tus Hermanas me refiero a TODAS las mujeres... tus amigas, tus hijas, y todas las otras mujeres que estén ligadas a ti. Las vas a necesitar’.

Ella escuchó a su madre. Mantuvo contacto con sus hermanas y cada vez tuvo más amigas con el paso de los años. Conforme estos fueron pasando, uno tras otro, ella fue entendiendo, gradualmente, a lo que su Madre se refería. Conforme el tiempo y la naturaleza presentan sus cambios y sus misterios en la vida de una mujer, tus verdaderas Hermanas siempre permanecen.

Después de mis 47 años de vivir en este mundo, esto es lo que he aprendido:

El tiempo pasa.
La vida ocurre.
Las distancias separan.
Los hijos crecen.
Los trabajos van y vienen.
La pasión disminuye.
Los hombres no siempre hacen lo que se supone que deberían hacer.
El corazón se rompe.
Los padres mueren.
Los colegas olvidan los favores recibidos.
Las carreras o profesiones llegan a su fin.
PERO.........

Tus Hermanas siempre están ahí, no importa cuánto tiempo ni cuantas millas haya entre ustedes. Una amiga nunca está demasiado lejos para llegar a ella cuando la necesitas.

Cuando tengas que caminar por un valle solitario y tengas que hacerlo por ti misma, las mujeres de tu vida estarán alrededor del valle, alentándote, orando por ti, empujándote, interviniendo por ti, y esperándote con los brazos abiertos al final del camino. Algunas veces, incluso romperán las reglas y caminarán a tu lado... O te llevarán cargada. Amigas, hijas, abuelas, madres, hermanas, suegras, nueras, cuñadas, nietas, tías, primas, sobrinas: son una bendición en la vida! Cada día seguimos necesitándolas.

Pásale este mensaje a todas las mujeres que contribuyen a darle significado a tu vida.

martes, 22 de septiembre de 2009

Cómo mantenerse joven (aportación de Pepe)


Y he vuelto!

He estado desaparecida, entre vacaciones, niños y no tan niños, buenos rollos y malos rollos y sobre todo que el verano me puede, el aire libre, los paseos, la piscina, las charlas hasta tarde, que ya no hay tiempo para escribir, ni para casi nada.

Pero todo vuelve a normalidad ¿gracias a Dios? pues no lo sé, porque el otro estado me encantaba, aunque no sé si me gustaría tanto si fuese siempre así. Supongo que las vacaciones se aprecian especialmente porque no estamos siempre ociosos, de la misma manera que apreciamos más el mar los que no siempre hemos vivido cerca de él.

Así que ahora que ha empezado el curso espero recuperar el hábito y seguir escribiendo.

Mientras tanto, y en la siguiente entrada, os dejo unos consejitos para mantenerse joven, que siempre viene bien...

¡Hasta pronto!

miércoles, 17 de junio de 2009

El ser humano es estupendo

¿Por qué se empeñan en enseñarnos lo peor del ser humano? En las noticias, en los programas de TV sólo sale lo malo, la mierda, lo feo, el dolor, el daño.

Pero el ser humano no es así y quizá por eso lo contrario es noticia, porque es la excepción...

El otro día envié un mail a un grupo de amigos porque una amiga mía necesitaba donantes de sangre con RH negativo para un familiar y la respuesta fue asombrosa. Empezaron a contactarme gente que no conozco de nada y que por supuesto no conocen a mi amiga. Todos dispuestos a ir inmediatamente a donar, incluso teniendo problemas: 'si es necesario le digo al practicante que asumo el riesgo y dono'... ¿no es maravilloso que haya tanta gente buena? ¿tanta gente dispuesta a dar no sólo su sangre si no un rato de su tiempo? todo por alguien que ni siquiera conocen ni de cerca, porque ni yo misma lo conozco.

En general somos estupendos y es una pena que no nos demos cuenta y que no haya un espacio importante cada día dedicado a esto en las noticias: a demostrar al mundo que por cada 'malo de la película' hay muchos, muchos buenos y que por ese motivo no son los protagonista: PORQUE SON MUCHOS Y NO CABRÍAN EN LOS CRÉDITOS.

martes, 9 de junio de 2009

Los amigos

Cuando uno cambia, cuando uno hace un cambio profundo en su vida, necesariamente cambia todo lo que está a su alrededor. En parte es sólo la percepción de las cosas lo que cambia, pero también uno ve que hay personas y cosas que ya no le son válidas y otras que no le eran válidas y ahora lo son.

A mí me ha pasado principalmente con los amigos. De golpe he 'descubierto' a gente que siempre había estado ahí, pero que yo no 'veía'. Analizando los amigos de los que me rodeo ahora, veo un rasgo común en casi todos ellos: la mayoría es gente positiva, alegre, gente que lo único que quiere es vivir y dejar vivir, que no se mete en la vida de los demás pero que se preocupa por cómo viven ellos y por ser buenas personas.

Algunos de ellos incluso no me caían bien, unos porque me parecían pretenciosos, otros porque me parecían aburridos, etc ¡qué equivocada estaba! Resulta que al conocerlos de verdad, al olvidarme de prejuicios, al estar abierta a ver cómo son, son todos 'de primera'... para mí. Eso es lo que vale.

Y así han entrado en mi vida todos ellos para quedarse.

martes, 2 de junio de 2009

La fábula del tonto...

(Fábula aportada por Beroiz ¡gracias!)

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y recibiendo limosnas.

Diariamente, algunos hombres llamaban al tontito al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 céntimos y otra de menor tamaño, pero de un euro. Él siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.

Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió: - Lo sé, no soy tan tonto..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.

Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:

La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.

La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?

La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos

La cuarta: (pero la conclusión más interesante) Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.

MORALEJA: 'El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente'...

viernes, 29 de mayo de 2009

¿Se puede cambiar?

Hace unos días 'discutíamos' con unos amigos sobre si se puede cambiar o no. Luis decía que no se cambiaba, que uno era siempre como era, que las circunstancias podían hacer que actuases de una determinada manera en un momento determinado, pero que al final 'el caracter' volvía a aparecer sí o sí.

No estoy de acuerdo.

Lo que creo es que no se puede cambiar de golpe. Si por ejemplo no te gusta estar con gente y de repente conoces a alguien que es muy sociable, resulta que 'descubres' que te encanta la gente, como que no, que no cuela, que tarde o temprano te vas a cansar y vas a querer volver a tu soledad.

Pero si uno se lo curra, se lo trabaja, si día a día uno piensa en cómo quiere llegar a ser, si uno analiza su vida en profundidad, analiza lo que le gusta y lo que no le gusta de su vida y se pone manos a la obra para cambiar lo que no le gusta, entonces sí. Entonces uno se va 'puliendo', va sacando lo mejor que uno tiene y 'escondiendo' lo que no le gusta, hasta que esto desaparece, deja de ser parte de uno. Como todo, es cuestión de práctica.

Yo siempre he sido mala en deporte, sacaba malas notas, no me atrevía a participar en ningún evento deportivo, era siempre la última. Y sigo no teniendo esa habilidad. Pero me he empeñado en hacer cosas. Nado dos veces por semana y voy a clases de padel otra. Resulta que cada vez soy más ágil y resulta que cada vez juego mejor al padel. Ya no soy tan mala. Seguramente a mí me lleve más tiempo que a otros que tienen la habilidad, pero con tesón y fuerza de voluntad lo estoy consiguiendo. También hay que decir que la edad te da la ventaja de la falta de vergüenza, pero eso merece otro capítulo.

Pues con el carácter es lo mismo. Con la práctica se pueden potenciar los buenos hábitos y ocultar los malos. Se puede aprender a reir, a enfadarse menos, a que te importen menos las opiniones de los demás, a dejar de criticar, a abrazar, a besar, a.... ¡tantas cosas!

Y sobre todo se puede aprender a perdonarnos y a ser menos exigentes con nosotros mismos. En ese momento seguro, seguro que seremos menos exigentes con los demás y seremos mucho, mucho más felices!!!

sábado, 23 de mayo de 2009

Gente a la que admiro... algunos...

Lili. Primera mujer empresaria del Paraguay. Artista. Pero sobretodo mi abuela. Enérgica, positiva, inteligente, moderna y con carácter. Temida y odiada por muchos, querida por mí ¡un gran ejemplo!... y te sigo queriendo.

Mis hermanas. Cristina, la distraída, la que sacaba 'malas' notas y la que más lejos ha llegado. Carla, tan malhumorada, acomplejada, y sin embargo María quiere ser como ella porque 'es tan divertida'. Paloma, mi niña, con tanto carácter pero tan tierna. Las tres. Por ser como son, por estar siempre ahí. Por ser estupendas y felices a pesar de los pesares. Os quiero.

Mis hijos: Laura, Oliver, Charlie y María. Los cuatro. Cada uno por un motivo, pero todos por ser ellos. ¡cómo os quiero!

Nicolasa y Angélica. Mis 'madres'. Porque hay que ser muy generosos para querer como ellas han querido. Os quiero.

Beroiz. Mi gran amiga. Por su fortaleza, por su alegría, por su positividad, por estar siempre ahí, por su amistad. Te quiero.

Pepe. Mi admiración más profunda. Por su sabiduría, por su coraje, por ser como es, por ser tan buen padre, por ser tan 'buena gente', por su sencillez y sobre todo por su sonrisa, .... y por ser quién es ¡un gran vecino!. Te quiero!!

Belén, la madre de Cristina, Fernando y Celia. Una de las mejores personas que conozco, de las más generosas, alegres y estupendas. Nada puede con ella. Me quito el sombrero y me acerco a ella a ver si algo se me pega... Te quiero.

.... algunos ....

viernes, 22 de mayo de 2009

¿Por qué nos quejamos tanto?

No hacemos más que quejarnos, siempre, a todas horas.

O bien estamos cansados o bien aburridos; estamos hartos de los niños o los echamos de menos; a ver si crecen de una vez, y una vez que en han crecido: ¡qué bien estábamos cuando eran pequeños!; nos quejamos del tráfico, del trabajo, de los precios, de...

Pero lo que supera a todo esto con diferencia es el clima. Nunca estamos contentos. Si no llueve malo, pero si llueve ¡qué incómodo es! Siempre hace o mucho calor o mucho frío. Es el tema principal de conversación diario. Te subes al ascensor y quién sea que esté te suelta: "¡menudo calor! si es que no es normal, a ver si refresca". Pero seguro que si refresca, la queja será: "vaya, pero si estamos casi en junio y todavía con jersey, a ver si cambia el clima de una vez".

Vamos, que es una pena no intentar disfrutar de cada momento tal cual es. Si llueve, lo bueno sería pensar en lo bonitas que estarán las plantas y en qué limpia va a quedar la ciudad. Si hace calor, a sonreír pensando que se acercan las vacaciones. Y si hace frío, en la suerte que tenemos la mayoría de los que leen esto por tener una casa acogedora y ropa abrigada.

Venga ¡vamos a intentarlo! es gratis y seguro que seremos mucho más felices así.

jueves, 23 de abril de 2009

Increíble

Me parece tan increíble. En este momento que todo lo que tengo tan ordenado en mi vida empieza a desmoronarse, sigo siendo absolutamente feliz.

Estoy cansada, agotada. Estoy asustada, copada por el miedo. Estoy aturdida, entendiendo a medias lo que pasa. Pero... soy feliz!

Y eso me hace pensar en la suerte que tengo de poder sentirme así. Es un privilegio absoluto saber diferenciar, poder hacerlo. Increíble.

martes, 14 de abril de 2009

Naranja

Naranja. Color naranja. El color naranja por siempre y para siempre me recordará a ti. Eres tú.

Naranja. Color naranja. No lo puedo evitar. Cuando lo veo por la calle sigues siendo tú... después de tanto tiempo.

Naranja. Color naranja. Eres tú.

jueves, 9 de abril de 2009

Escrito por Susana...

Erase una vez una niña feliz, gracias a unas gafas que se hizo con cristales rosas que le hacían ver el mundo con positividad y entusiasmo. La niña feliz no podía evitar sonreír siempre, le salía de muy adentro. Cuando tenía un problema, en vez de llorar lo atacaba con fuerza y terminaba venciéndolo, y así sentía una vez y otra vez que todo estaba en su mano. Si alguna vez había un problema sin solución, pensaba en las cosas buenas que tenía, que eran muchísimas, y daba gracias por tener tanta suerte. Esa niña feliz se llama Isabel y todos los días nos regala el ejemplo de su maravillosa forma de sentir la vida.

¡GRACIAS SUSANA!!

lunes, 6 de abril de 2009

No siempre es fácil

No siempre es fácil mantener la sonrisa.

Hay días que me cuesta verdaderos esfuerzos.

Una cosa que he aprendido con el tiempo es a compartimentar mi vida. Me explico... Me la imagino como una estantería llena de archivadores dónde voy guardando las distintas facetas de mi vida con sus correspondientes estados de ánimo. Por lo que si una faceta está un poco coja no pasa nada, están las demás para apoyarla y solaparla. Como casi siempre las demás son mayoría, 'ganan' y continúo sonriendo.

Pero hay veces, pocas, que cuando intento ordenar mis sentimientos y archivarlos, no quieren, se rebelan y se escapan de su carpeta para mezclarse con los demás ¡y se va todo al traste! Y es entonces cuando me cuesta sonreír...

Para ésto me he buscado otros métodos de 'rápida recuperación'. Hay que tener siempre uno a mano dependiendo del motivo del disgusto. Hay veces que me basta pensar en algo bueno y divertido. Otras tengo que llamar a una amiga y desahogarme. O hacer deporte. Otros días, como ayer, salgo, me voy al cine, a cenar, me distraigo. Estar ocupada hace que después pueda poner las cosas en perspectiva. Y es verdad que vistos en la distancia, la mayoría de los problemas al final ya no lo son tanto.

Así que ¡hoy vuelvo a sonreír!

miércoles, 1 de abril de 2009

El cambio de hora

Me encanta el cambio de hora, este de abril, aunque se duerma una hora menos. Me encanta, me revitaliza. Hoy he ido a nadar, como siempre a las 20:00, y era de día, es un gustazo.

Ya se ven flores por todos lados. Y es verdad que hace frío pero ya se intuye el calor, ya estamos pensando en quitarnos los abrigos, en los vestidos de verano, en las sandalias (no es un anuncio del corte inglés...), en ponernos morenos, en la piscina. Me encanta.

Debe ser eso de que 'la primavera la sangre altera', desde luego a mi me altera en positivo. Me llena de energía, de ganas de vivir y disfrutar. ¿A quién no le gusta una terracita en verano con un tinto de verano lleno, llenito de hielo? mmmmm.

lunes, 2 de marzo de 2009

María

María tiene 10 años. Es la menor de mis hijos, la única de mi segundo matrimonio y se lleva 12 años con su hermano 'más cercano' en edad.

En sus 10 años de vida ya ha pasado por un par de momentos duros y tristes, el principal de todos la separación de sus padres. Pero además, en este curso la he tenido que cambiar de colegio. Lo ha pasado francamente mal. Peor cuando pensaba en lo que iba a ocurrir que cuando por fin ocurrió, y como casi siempre, comprobó que al final no era tan grave.

Aún así, y después de casi 6 meses, todavía no se ha adaptado del todo. Muchos días, como esta mañana por ejemplo, llora al pensar que tiene que ir al colegio, y no es capricho, llora de tristeza.

Pero esta mañana creo que me he inspirado. A ver qué resultado da.

Primero le he prometido que vamos a hablar de la posibilidad de volverla a cambiar de colegio, a lo mejor este no es el mejor colegio para ella... y además he pensado que así le quito la presión de pensar que es para siempre. Después he llegado al acuerdo con ella de que antes de tomar esa decisión tan drástica, vamos a intentar, o más bien va a intentar, todas las mañanas al levantarse, pensar en tres cosas buenas que le van a ocurrir durante el día, y sólo pensar en eso. Pueden ser cosas muy sencillas como 'voy a charlar con mi amiga Marina', o 'viene mamá a recogerme al cole', o más complejas como 'la profe me va a felicitar por lo bien que he hecho el trabajo'.

Se me ocurre que si sólo se concentra en las cosas buenas que le van a pasar, casi con seguridad las malas que se imagina ni siquiera lleguen a ocurrir.

Es un buen ejercicio para nosotros los adultos también. Porque la imaginación casi siempre va más allá de la realidad y podríamos evitarnos muchos momentos angustiosos pensando en cosas que muchas veces ni siquiera se llegan a producir.

jueves, 26 de febrero de 2009

Las sonrisas

Todas las mañanas que puedo, o sea todas las que no llueve o las que la mochila no pesa un quintal, llevo a María andando al cole. Es un paseo de 15 minutos que disfruto, y yo creo que disfrutamos, mucho. Es un rato para charlar, caminando siempre es más fácil ser confidente, no sé muy bien por qué, un rato para repasar los deberes, un rato de relax.

La vuelta, que hago sola, la aprovecho para planificar el día, para poner en orden mis pensamientos, para pensar en mis sentimientos.

Pero hoy se me ha ocurrido fijarme en la gente con la que me cruzo. Muchos de ellos ya son caras conocidas porque nos cruzamos casi a diario, pero por supuesto son totales desconocidos.

Y hoy he llegado a 3 conclusiones:

1. La mayoría de la gente se siente incómoda si la miras, desvían la mirada rápidamente y aceleran el paso.

2. Casi nadie sonríe. Todos van serios y con caras compungidas. Y pocos, muy pocos, tienen la expresión alegre, ya no digo que sonrían, simplemente ese gesto que hace que se vea que la persona está contenta con su vida. No sé si es diferente a medida que va pasando el día, lo comprobaré alguna tarde. Esto cambia si la gente va en grupo o acompañada, pero se oyen pocas risas y se ven pocas sonrisas igualmente.

3. Si tú sonríes, y si encima miras y observas a la gente sonriendo, entonces la expresión del que te cruzas es de total sorpresa e incomodidad. Da la impresión que están pensando: 'ésta está un poco mal de la cabeza...'. Y a mí hoy nadie me ha devuelto la sonrisa.

Me da pena, porque la mañana es el comienzo de un nuevo día que va a ser largo, y si lo empezamos ya tristes, de mal humor o simplemente sin ganas ¡menudo horror!

Yo hace tiempo que me he propuesto sonreír (y reírme a carcajadas también) lo más posible, es algo que hago y que seguiré haciendo. No me importa cómo me mire la gente, a alguno supongo que al final haré sonreír. Y es que al sonreír, aunque haya veces que no tenga muchas ganas, automáticamente se me levanta el ánimo y me siento mucho mejor. ¡Probadlo! :)

martes, 17 de febrero de 2009

Los Chow celebran las efemérides...

Nos reunimos poco pero cuando lo hacemos lo disfrutamos a tope... ventajas de ser una gran familia!

lunes, 2 de febrero de 2009

29 días

29 días…. 29 días he conseguido estar sin enfadarme, pero… ¡al final he caído! Me ha durado poco, es verdad, apenas unas horas, pero qué mal se pasa. Lo bueno: pensar que he conseguido estar casi, casi un mes sin enfuruñarme. Es una sensación increíble de paz y tranquilidad, es saber que puedo controlarlo, que empiezo a encontrar las herramientas para hacerlo, y quiero seguir así, intentándolo día a día. Sabiendo que no siempre se consigue pero que no pasa nada, que es un aprendizaje. Si caigo vuelvo a empezar el recuento y seguro que esta vez sí llego al mes… o al mes y medio... Ya os lo iré contando…

Celia







Estos días hace un año que Celia llegó a nosotros. Bueno, a sus padres principalmente, pero de rebote a toda la urbanización, porque de alguna forma ha sido ‘adoptada’ por todos y cada uno de nosotros, todos la sentimos parte nuestra.

Celia es china y tiene 5 años. Hace un año, cuando llegó a Madrid, era un ratoncito asustado, con grandes ojos expresivos que lo observaban todo, ojos tristes, ojos con un ligero tinte de miedo, ojos despiertos y alertas. No comía, devoraba, no lloraba, berreaba, pero ya había aprendido a reírse y su risa siempre ha sido cautivadora. Y ahora, un año después, lo que más hace es reírse. Ya habla español, entiende y se hace entender perfectamente, y tiene unas expresiones castizas que dejan pasmado al más pintado. Se interesa por todo, todo le gusta y divierte, siempre está alegre, sonriente, siempre está dispuesta a dar un beso, una mano, un abrazo. La miro y me asombra, me asombra su capacidad de adaptación, su capacidad de olvidar todo lo malo, su capacidad de perdón sin saber que lo ha hecho, su felicidad, su gran sabiduría.

Durante este año Celia ha descubierto infinidad de cosas: los besos; las caricias; que uno se puede enfadar y luego perdonar; que aunque alguien esté enfadado contigo igual te sigue queriendo; que su madre puede salir por la puerta pero no desaparece, siempre vuelve; que los hombres existen y algunos, como su padre, incluso llevan bigote y que el bigote pica; ha descubierto la piscina en verano y la nieve en invierno; la Navidad con sus luces, sus olores, sus comidas, sus regalos, su música; un montón de comidas ricas y diferentes; la televisión, el DVD y la radio; que las niñas llevan braguitas (en China no se las ponían); que es mejor pedir las cosas por favor que montar un pollo por ellas; que hay familias grandes y amorosas como la suya; que viajar en avión puede ser divertido, especialmente si lo haces con 25 vecinos más; y un largo etc.

Todos hemos tenido suerte de habernos encontrado con Celia, porque es una niña extraordinaria, todos hemos tenido suerte y especialmente sus padres.

Pero es que el universo concede a cada uno lo que se merece, y Belén y Fernando se merecen esta niña.

Belén y Fernando están en la cincuentena y llevan muchos años detrás de adoptar una niña, pero ya sabéis lo que son los trámites burocráticos, como para desanimar a cualquiera, pero a ellos no.

Belén y Fernando tienen otros dos hijos: Cristina de 17 y Fernando de 14. Fernando está en plena adolescencia con todos sus problemas. Y Cristina está con todos sus problemas sin llegar a la adolescencia porque Cristina mentalmente tiene 6 años. Belén y Fernando nunca, nunca, nunca se quejan de esto. Al contrario, a Fernando lo conozco menos, pero Belén siempre está alegre, siempre está dispuesta a ayudar a los demás, siempre tiene palabras de comprensión y apoyo, cada dos por tres organizan reuniones en su casa, y todo con una sonrisa. Los dos disfrutan de sus hijos, de las cosas que hacen, de sus amigos y son un ejemplo para todos. De verdad que no puedo más que quitarme el sombrero ante su ejemplo.

¡Feliz ‘cumple’ Celia!

sábado, 24 de enero de 2009

¿Qué me ha llevado a ser feliz?

El otro día me preguntaban que qué me había llevado a cambiar a mí para conseguir ser feliz. Y tuve que pensar sobre ello.

Para conseguir el cambio primero toqué fondo. Aunque siempre he sido una persona más bien positiva, llegó un momento que la vida me pesaba tanto que empecé a no dormir y a enfermar. Entonces decidí que era el momento de cambiar algo en mi vida porque así no podía seguir. Y empecé la terapia de análisis transaccional (AT).

Fue duro, muy duro empezar a mirar para adentro, ver lo que no me gustaba de mi vida y de mí. Pero lo más duro de todo fue descubrir que la única responsable de todo era yo. Sí, es verdad que mi madre no se había ocupado de mí, tal como se supone que debía hacerlo. Sí, es verdad que mi padre nunca estaba disponible. Sí, es verdad que tanto cambio de país, amigos, colegios, etc, me habían vuelto insegura. Pero eso era antes ¿qué estaba haciendo yo ahora? Ahora no eran ellos los responsables, ahora era yo misma la que me tenía que cuidar, dar cariño, dar seguridad, y no lo estaba haciendo. Estaba gorda, descuidada, enferma, malhumorada, con un matrimonio que no funcionaba y no hacía nada para remediarlo.

Además llegué a la terapia pensando que yo era una persona antipática, dura, malhumorada, y ahí, entre todos, me hicieron ver que eso era una fachada para protegerme, que yo realmente no era así, que yo soy como salgo en la foto, alegre, sonriente, llena de amor y cariño para repartir y divertida. Pero sobre todo descubrí que a la gente le gusta estar conmigo y que a mí también me gusta estar conmigo. Fue un gran descubrimiento que cambió mi vida para siempre.

Por supuesto que para llegar a esto y mantenerlo, hay que trabajar día a día. No te puedes descuidar nunca. Hay que desarrollar técnicas para que el entorno no te afecte. Yo me he propuesto este año intentar no enfadarme, canalizar lo que sea que me está molestando de tal manera que lo solucione o lo obvie, pero que me afecte lo menos posible. Ya han pasado 24 días de este nuevo año y por ahora lo voy consiguiendo. Hay días que me cuesta más, pero respiro hondo, muy hondo, me doy un paseo, leo algo que me gusta o pienso en algo que me haga sonreir, y la mayoría de las veces me doy cuenta que hubiese sido una tontería enfadarme o molestarme por una nimiedad.

Para terminar, os transmito los cinco principios del reiki, que me parecen ideales para aplicarlos cada uno de nosotros cada día: sólo por hoy no te preocupes; sólo por hoy no te irrites; sólo por hoy da gracias por las bendiciones que tienes; sólo por hoy trabaja duro; y sólo por hoy sé amable con los que te rodean.

Sed felices!

miércoles, 21 de enero de 2009

¿soy feliz o estoy feliz?

Me preguntaba la americana que vivía en casa cual era la diferencia entre 'ser' y 'estar'. En ese momento me resultó verdaderamente difícil explicárselo. Puedes decir 'estoy frío' o 'tengo frío' y no es lo mismo pero tampoco es tan diferente.

Luego, pensando en la felicidad, me he dado cuenta que sí hay una gran diferencia entre 'ser feliz' o 'estar feliz'. ¿Soy feliz o estoy feliz?

Yo SOY FELIZ. Porque ser feliz es un estado interno mío, algo que depende exclusivamente de mí y que no cambia pase lo que pase a mi alrededor, y si cambia es porque yo estoy 'haciendo' que cambie. Estar feliz, que en este momento también lo estoy, depende de factores externos: estoy feliz porque hoy es viernes; estoy feliz con el jersey que me he comprado... Y puedo ser feliz y estar triste, es una incongruencia pero es así, de la misma manera que una persona triste de vez en cuando sonríe ¿no?

Así que a trabajar para SER y ESTAR FELIZ!

martes, 13 de enero de 2009

Nati Cañada

Os transcribo, con su permiso, una charla-coloquio que dio Nati Cañada (gran pintora y mejor persona) sobre la felicidad. Hemos estado hablando un poquito sobre el tema y ambas creemos que habiendo descubierto este gran don, es nuestro deber transmitírselo a los demás para que todos intentemos ser más felices y crear de esta manera un mundo mejor a nuestro alrededor. Aquí va:

"Me llamo Nati Cañada. Soy pintora de profesión y buscadora de felicidad por afición.

Iba yo este verano paseando en bicicleta, por un camino que acaba en un pantano. Ese paseo hace muchos años que lo hago, el mismo, pero esta vez me fijé en algo: a un lado del camino estaba el río de agua clara y rápido y los chopos, los huertos, las higueras y los manzanos... Al otro lado había un vertedero de basura, con las bolsas de plástico rebosantes y rotas, dejando asomar toda clase de alimentos pudriéndose; también había una nevera oxidada, animales muertos... yo era libre de mirar a cualquier lado, de todos modos llegaría al pantano.

Yo soy libre de elegir ser feliz o no. La felicidad se aprende, igual que se aprende el manejo de computadoras, - y pongo este ejemplo porque para mí es lo más difícil que hay -. Aprender a ser feliz es difícil pero posible.

Si quiero tener un bíceps fuerte y levanto el brazo un par de veces diarias difícilmente lo conseguiré. Pero si cojo una pesa y la levanto 20 veces cada día, al principio no lo notaré, pero al cabo de unos meses tendré un bíceps aceptable.

Porque no se nace feliz o desgraciado, como se nace con unos ojos negros o azules. No vamos a recibir un paquetito por correo con una etiqueta que ponga “felicidad”. No. La felicidad es para quien la trabaja, para quien hace 20 flexiones diarias con la pesa, aunque le duela el brazo, aunque esté preocupado, aunque esté enfermo... Y no sólo eso. Una vez conseguido el bíceps hay que seguir haciendo ejercicio. Una vez conseguida una planta hay que cuidarla, regarla, quitarle las malas hierbas, protegerla del frío excesivo y del sol fuerte.

La felicidad es un arte, y la única manera de dominar un arte es practicarlo.

Seguramente ahora estaréis pensando que cómo podemos aprender a ser felices.

Vamos a hablar un poco del pensamiento. El pensamiento no es como un humo que se deshace y no va a ningún sitio.

Cuando tenemos calor, el cuerpo, sin que nadie se lo mande segrega sudor. Si estamos muy tristes, los ojos, sin que nadie se lo mande, segregan lágrimas..., pues cuando pensamos, también el cerebro segrega algo sin que nadie se lo mande.

No es lo mismo pensar: “Cuánto te quiero..., qué hermoso es ese bosque”, o “voy a hacer todo lo posible por ayudarte”, a “cómo te odio..., qué miedo tengo a la velocidad”, o “qué envida me dan los triunfadores”...

...porque el amor, la belleza, la compasión, son pensamientos positivos; y el odio, el miedo, la envidia, son pensamientos negativos. ¿Y qué ocurre? Pues que los pensamientos positivos hacen que el cerebro segregue una sustancia que nos hace sentir bien; y los negativos al revés. Segregan sustancias que nos envenenan y nos intoxican; tanto que podemos acabar enfermos por odio, por miedo, por envidia... La depresión, por ejemplo es el resultado de una manera de pensamiento incorrecto, mientras que la esperanza, y los médicos lo saben bien, transforma la química del cerebro haciendo posible la curación.

Se ha hecho un experimento, teniendo en cuenta que los pensamientos y emociones repercuten física y químicamente en el organismo: a una persona que está sufriendo se le hacen todo tipo de pruebas, análisis de sangre, toma de tensión, electros del cerebro y del corazón, etc. para ver cómo el organismo reacciona ante ese sufrimiento. Cuando al cabo del tiempo la persona ya no sufre, se le pide que con toda la fuerza de su pensamiento, imagine que está sufriendo igual que antes. Se le vuelven a hacer las mismas pruebas... y ¿qué pasa? Que el resultado es exactamente igual. ¿Qué ocurre entonces? Que no importa lo que sucede fuera de nosotros. Lo importante es cómo nosotros pensamos que está pasando.

Podemos forzar el pensamiento. Imaginaros tristes cuando estamos felices, y felices cuando estamos tristes. ¿Habéis probado a sonreír un poco cuando estáis enfadados, o a cantar cuando estáis tristes?

Se dice que los pájaros no cantan porque están contentos, sino que cantan para estar contentos.

El temperamento no es el destino; podemos moldearlo, fortalecerlo, guiarlo. La higiene del pensamiento es tan importante como la higiene del cuerpo. Hay que alimentar el pensamiento con pensamientos positivos de amor, de alegría, belleza... y hay que lavarlo de envidia, de odio, de miedo... El que controla el pensamiento controla su éxito, su salud, su vida...

Ya vemos alguna de las normas para aprender a ser felices cuando todo está más o menos normal, pero ¿y cuándo llega el problema, el dolor, el sufrimiento? No hay que asustarse.

En los cuentos infantiles, el héroe no consigue ser feliz hasta que no ha matado por lo menos un dragón terrible y vencido a un caballero malvado vestido siempre de negro.

En la vida hay momentos para trabajar, para descansar, para hablar, para escuchar, para sembrar, para recoger, para gozar..., para sufrir.

Cuando llega el problema debemos intentar cambiar la situación adversa, pero si no podemos, entonces tendremos que cambiar nosotros.

No podemos evitar que los pájaros revoloteen alrededor de nuestra cabeza, pero sí podemos evitar que aniden en nuestros cabellos. No podemos evitar los problemas pero sí podremos decidir cómo y cuánto nos afectan. Ahí se nos presenta un combate de yudo emocional.

Y si ni aún así lo solucionamos, pensar que los problemas no son obstáculos sino peldaños. El sufrimiento despierta talentos que hubieran permanecido dormidos.

La madurez consiste en darle la vuelta a ese acontecimiento doloroso, de manera que de ahí saquemos una enseñanza, no una derrota.

Además lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros.

Y para terminar, deciros que me siento casi feliz, que tengo una paz infinita y que le doy gracias a Dios por ese regalo.

Y algo que también quiero deciros. Mi querido hijo José Luis, el mayor, murió hace 10 años a consecuencia de una leucemia. Tenía 20 años.

Mi querido hijo Fernando, el segundo, murió el año pasado a consecuencia de un accidente de automóvil. Tenía 27 años.

Pero yo he elegido mirar del lado de los árboles.

Nada más.

Muchas gracias."

domingo, 11 de enero de 2009

Soy Feliz

Soy feliz.

Acabo de apuntarme a un grupo en Facebook sobre gente feliz y me ha hecho pensar un poco sobre ello. ¿Por qué soy feliz? ¿Cómo puedo explicar lo que significa ser feliz para mi? ¿No es un poco presuntuoso decir que siempre soy feliz? ¿Qué piensan los demás?

Creo que el problema radica en que la mayoría de la gente piensa que ser feliz equivale a no tener problemas, a tener una vida perfecta, a tener dinero, a tener amigos, etc, o sea a factores externos a uno mismo, pasando la 'responsabilidad' de nuestra felicidad a los demás.

Para mí ser feliz no eso. Soy feliz, aunque a veces llore, aunque haya cosas que no me vayan bien, aunque hay días que me levanto con el pié izquierdo y todo se tuerce, aunque mi hijo me llame 'mala madre', o mi madre piense que 'soy una mala hija'...

Soy feliz.

He aprendido (gracias principalmente a una terapia de análisis transaccional) que para ser feliz lo primero es aprender a quererme a mi misma, con mis defectos, tal como soy.

Después es saber que las cosas que no me gustan de mí y de lo que me rodea lo puedo cambiar, pero lo tengo que hacer yo, yo soy la responsable de cambiarlo o de aceptarlo tal cual es, nadie lo puede hacer por mí, nadie es responsable de mi felicidad salvo yo misma.

También es saber que si yo cambio, todo cambia a mi alrededor. Es increíble el poder de una sonrisa en la gente que te rodea, así que he aprendido a sonreir casi siempre, quiero que las arrugas que me vayan saliendo sean para arriba!!

Y por supuesto, siempre ayuda el ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Ayer volví a ver mi peli favorita: 'Un toque de infidelidad' y en cierto momento uno de los actores dice: 'la vida te da sólo una oportunidad, de ti depende que sea caca de pollo o ensalada de pollo', yo quiero que mi vida sea 'ensalada de pollo'. Sólo depende de nosotros mismos y de cómo queramos ver las cosas.

Por eso cuando digo que soy feliz, que soy totalmente feliz, no quiero decir que no tengo problemas, que hay cosas que no me gustan, que hay veces que me cuesta levantarme por la mañana, que mis hijos me vuelven loca o que mi pareja una vez más me ha decepcionado, sólo quiero decir que a pesar de todo ello soy feliz porque lo tengo todo, porque tengo más que mucha gente, porque tengo la suerte de tener con quién y por qué enfadarme, porque estoy viva y porque puedo elegir! Simplemente soy feliz.

viernes, 9 de enero de 2009

Mis vecinos

La urbanización en la que vivo es bastante grande, son unas 225 viviendas, que suman muchísimos seres humanos, entre padres, abuelos, niños y allegados. Pero a los que yo llamo 'mis vecinos' (sí, sí, ya sé lo que estáis pensando algunos...) son unos 30, que vamos desde los 5 años de Celia a los algunos más de Fernando padre... Si nos conocieseis por separado jamás ibais a pensar que somos todos del mismo grupo, es que no pegamos ni con cola, pero quizá por eso mismo, por la diversidad que hay entre nosotros, es por lo que nos llevamos tan bien.

Pocas veces he visto gente tan animada reunida. Para muestra un botón, simplemente os resumo estas Navidades: día 20 picoteo nocturno en mi casa; día 22 caminata por la Barranca (de los que no trabajábamos); día 23 cervecita en casa de Marién para brindar por la Navidad y recoger el aceite que había encargado a Cazorla; día 24 las niñas y yo nos vamos a patinar al Retiro (así los padres pueden preparar la cena); día 28 aperitivo (hasta las 4) en el San Juan; 5 de enero a comer al Escorial y jalear a Cristina que hace de paje del Rey Melchor, y no contentos con eso, a la vuelta chocolate y roscón en casa de Elisa, en la que Gonzalo se desmarcó cantando a capela 'el hombre de Cromañón' y luego apareció una guitarra para terminar cantando todos... y todo esto siempre amenizado por algún espectáculo preparado por los más pequeños.

Y los viajes... los pasados y los futuros.

Pero no es sólo esto, es que siempre están ahí si alguien necesita algo: quedarse con un niño, un huevo, arreglar un enchufe, compañía...

Por todo esto y mucho más, cada mañana, nada más abrir los ojos, me acuerdo de dónde estoy y doy las gracias por haber encontrado esta casa hace 12 años y por haber sido capaz 'de ver' a esta gente estupenda justo cuando más necesitaba compañía.

¿No creéis que es un motivo más para ser feliz?

Hoy sí que está nevando!


Lleva nevando desde las 8 de la mañana sin parar. Hoy sí que nieva! Y está todo impresionantemente blanco ¡precioso! Supongo que a la gente que veo desde la ventana empujando coches no les hará tanta gracia... pero ¡tengo suerte! yo puedo estar en casa, escribiendo esto.

He ido esta mañana a controlar una reforma cerquita de casa. Viendo el percal decidí poner las cadenas (sí, soy previsora y las llevo encima, de tela y fáciles de poner...) y volver a casa para no meterme en el centro ¡qué bien he hecho! tardé una hora en hacer un trayecto que normalmente me lleva 10 minutos. Y ahora veo desde la ventana a los coches atravesados en mi calle sin poder seguir y a los dueños yendo a por cadenas a la gasolinera, cuando no resbalando y cayendo al suelo mientras los empujan...

¡Pero qué paisaje impresionante se está quedando! Tengo ganas ya de recoger a María del colegio y bajar a hacer un muñeco de nieve, o una guerra de bolas, o lo que sea ¡ocurre tan pocas veces!!


viernes, 2 de enero de 2009

Bienvenido 2009

Te escribo a ti, año 2009, ahora que apenas tienes poco más de 24 horas de vida, para que tengas en cuenta unas cuantas cosas:

Me he propuesto no hacerte ningún caso, no importarme nada que pases rápidamente por mi vida, pero si disfrutarlo a tope mientras pasas.

Me he propuesto ser más feliz aún que en el 2008: no voy a permitirte bajo ningún concepto que me amargues la vida, que hagas que me olvide de sonreir siempre, sino todo lo contrario, recordaré siempre todo lo bueno que tengo y me sentiré agradecida por ello; miraré a mis amigos y sólo veré lo bueno que me aportan y no tendré en cuenta los días que están de mal humor; veré a mis hijos y sonreiré al ver cómo están creciendo.

Me he propuesto hacer felices a los que me rodean en la medida de mis posibilidades, quizá sólo con verme sonreir ya les ayude a sonreir a ellos.

Me he propuesto preocuparme cada vez menos por lo que no tengo y ver sólo todo lo que tengo.

Me he propuesto ocuparme un poco más de la gente me quiere, aunque sólo sea con una llamada para que sepan que estoy ahí.

Me he propuesto disfrutar de todas y cada una de las situaciones que me esperan, sacar algo bueno de cada una de ellas.

En definitiva, querido 2009, pórtate bien que así te haremos más fácil el paso por nuestras vidas...