viernes, 9 de enero de 2009

Mis vecinos

La urbanización en la que vivo es bastante grande, son unas 225 viviendas, que suman muchísimos seres humanos, entre padres, abuelos, niños y allegados. Pero a los que yo llamo 'mis vecinos' (sí, sí, ya sé lo que estáis pensando algunos...) son unos 30, que vamos desde los 5 años de Celia a los algunos más de Fernando padre... Si nos conocieseis por separado jamás ibais a pensar que somos todos del mismo grupo, es que no pegamos ni con cola, pero quizá por eso mismo, por la diversidad que hay entre nosotros, es por lo que nos llevamos tan bien.

Pocas veces he visto gente tan animada reunida. Para muestra un botón, simplemente os resumo estas Navidades: día 20 picoteo nocturno en mi casa; día 22 caminata por la Barranca (de los que no trabajábamos); día 23 cervecita en casa de Marién para brindar por la Navidad y recoger el aceite que había encargado a Cazorla; día 24 las niñas y yo nos vamos a patinar al Retiro (así los padres pueden preparar la cena); día 28 aperitivo (hasta las 4) en el San Juan; 5 de enero a comer al Escorial y jalear a Cristina que hace de paje del Rey Melchor, y no contentos con eso, a la vuelta chocolate y roscón en casa de Elisa, en la que Gonzalo se desmarcó cantando a capela 'el hombre de Cromañón' y luego apareció una guitarra para terminar cantando todos... y todo esto siempre amenizado por algún espectáculo preparado por los más pequeños.

Y los viajes... los pasados y los futuros.

Pero no es sólo esto, es que siempre están ahí si alguien necesita algo: quedarse con un niño, un huevo, arreglar un enchufe, compañía...

Por todo esto y mucho más, cada mañana, nada más abrir los ojos, me acuerdo de dónde estoy y doy las gracias por haber encontrado esta casa hace 12 años y por haber sido capaz 'de ver' a esta gente estupenda justo cuando más necesitaba compañía.

¿No creéis que es un motivo más para ser feliz?

No hay comentarios: