Erase una vez una niña feliz, gracias a unas gafas que se hizo con cristales rosas que le hacían ver el mundo con positividad y entusiasmo. La niña feliz no podía evitar sonreír siempre, le salía de muy adentro. Cuando tenía un problema, en vez de llorar lo atacaba con fuerza y terminaba venciéndolo, y así sentía una vez y otra vez que todo estaba en su mano. Si alguna vez había un problema sin solución, pensaba en las cosas buenas que tenía, que eran muchísimas, y daba gracias por tener tanta suerte. Esa niña feliz se llama Isabel y todos los días nos regala el ejemplo de su maravillosa forma de sentir la vida.
¡GRACIAS SUSANA!!
TU BODA
Hace 10 años
1 comentario:
Gracias a ti Isaaaaa, tú eres la prota del cuento!!!
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