jueves, 9 de abril de 2009

Escrito por Susana...

Erase una vez una niña feliz, gracias a unas gafas que se hizo con cristales rosas que le hacían ver el mundo con positividad y entusiasmo. La niña feliz no podía evitar sonreír siempre, le salía de muy adentro. Cuando tenía un problema, en vez de llorar lo atacaba con fuerza y terminaba venciéndolo, y así sentía una vez y otra vez que todo estaba en su mano. Si alguna vez había un problema sin solución, pensaba en las cosas buenas que tenía, que eran muchísimas, y daba gracias por tener tanta suerte. Esa niña feliz se llama Isabel y todos los días nos regala el ejemplo de su maravillosa forma de sentir la vida.

¡GRACIAS SUSANA!!

1 comentario:

Susana Corniero dijo...

Gracias a ti Isaaaaa, tú eres la prota del cuento!!!