Todas las mañanas que puedo, o sea todas las que no llueve o las que la mochila no pesa un quintal, llevo a María andando al cole. Es un paseo de 15 minutos que disfruto, y yo creo que disfrutamos, mucho. Es un rato para charlar, caminando siempre es más fácil ser confidente, no sé muy bien por qué, un rato para repasar los deberes, un rato de relax.
La vuelta, que hago sola, la aprovecho para planificar el día, para poner en orden mis pensamientos, para pensar en mis sentimientos.
Pero hoy se me ha ocurrido fijarme en la gente con la que me cruzo. Muchos de ellos ya son caras conocidas porque nos cruzamos casi a diario, pero por supuesto son totales desconocidos.
Y hoy he llegado a 3 conclusiones:
1. La mayoría de la gente se siente incómoda si la miras, desvían la mirada rápidamente y aceleran el paso.
2. Casi nadie sonríe. Todos van serios y con caras compungidas. Y pocos, muy pocos, tienen la expresión alegre, ya no digo que sonrían, simplemente ese gesto que hace que se vea que la persona está contenta con su vida. No sé si es diferente a medida que va pasando el día, lo comprobaré alguna tarde. Esto cambia si la gente va en grupo o acompañada, pero se oyen pocas risas y se ven pocas sonrisas igualmente.
3. Si tú sonríes, y si encima miras y observas a la gente sonriendo, entonces la expresión del que te cruzas es de total sorpresa e incomodidad. Da la impresión que están pensando: 'ésta está un poco mal de la cabeza...'. Y a mí hoy nadie me ha devuelto la sonrisa.
Me da pena, porque la mañana es el comienzo de un nuevo día que va a ser largo, y si lo empezamos ya tristes, de mal humor o simplemente sin ganas ¡menudo horror!
Yo hace tiempo que me he propuesto sonreír (y reírme a carcajadas también) lo más posible, es algo que hago y que seguiré haciendo. No me importa cómo me mire la gente, a alguno supongo que al final haré sonreír. Y es que al sonreír, aunque haya veces que no tenga muchas ganas, automáticamente se me levanta el ánimo y me siento mucho mejor. ¡Probadlo! :)
TU BODA
Hace 10 años
1 comentario:
ISABEL,
HE INTENTADO ESCRIBIRTE ESTO YA OTRA VEZ, ESPERO QUE LOS HADOS DE ESTA PÁGINA ME PERMITAN PUBLICARLO:
De siempre, me ha chocado como a ti lo concentrados qu vamos por nuestro camino, viendo a tan poco distancia, mirando al suelo, sin mirarnos a los ojos.
En Serrano, hay un pobre pobre, que tiene al pie de una tienda su tenderete, con unas mantas, unas cajas y los utenselios de pobre.
Suele estar dormido, o tumbado, fumando, sin hacer nada, tan solo mirar al vacio, lo que los pobres pobres hacen, esperando unas monedas que por lo que yo veo nunca llegan. Yo paso muy a menudo por esa calle, casi todos los días.
Pues este pobre Pobre, a veces tiene un perro, cada tres o cuatro meses tiene un cachorro, una monada de cachorro, con sus ojos grandes, orejas de chucho, y todas las pulgas posibles- Le pone un plato con leche y agua o comidita. Y es en estos días cuando el perro está a su lado, cuando veo que la gente le regala una botella de leche, el plato de las monedas tiene monedas... etc. La gente se para a hablar con el pobre Pobre, le hacen compañia unos segundos.
Esto me parece TAN TAN cruel, ya que no nos importa nada el pobre Pobre, tan solo nos importa el cachorro. Y ¿que pasa al los tres o cuatro meses, cuando el perro no es cachorro?. No me importa demasiado, pero te aseguro que si que me importa que no me importe lo que le pasa al pobre Pobre.
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