sábado, 24 de enero de 2009

¿Qué me ha llevado a ser feliz?

El otro día me preguntaban que qué me había llevado a cambiar a mí para conseguir ser feliz. Y tuve que pensar sobre ello.

Para conseguir el cambio primero toqué fondo. Aunque siempre he sido una persona más bien positiva, llegó un momento que la vida me pesaba tanto que empecé a no dormir y a enfermar. Entonces decidí que era el momento de cambiar algo en mi vida porque así no podía seguir. Y empecé la terapia de análisis transaccional (AT).

Fue duro, muy duro empezar a mirar para adentro, ver lo que no me gustaba de mi vida y de mí. Pero lo más duro de todo fue descubrir que la única responsable de todo era yo. Sí, es verdad que mi madre no se había ocupado de mí, tal como se supone que debía hacerlo. Sí, es verdad que mi padre nunca estaba disponible. Sí, es verdad que tanto cambio de país, amigos, colegios, etc, me habían vuelto insegura. Pero eso era antes ¿qué estaba haciendo yo ahora? Ahora no eran ellos los responsables, ahora era yo misma la que me tenía que cuidar, dar cariño, dar seguridad, y no lo estaba haciendo. Estaba gorda, descuidada, enferma, malhumorada, con un matrimonio que no funcionaba y no hacía nada para remediarlo.

Además llegué a la terapia pensando que yo era una persona antipática, dura, malhumorada, y ahí, entre todos, me hicieron ver que eso era una fachada para protegerme, que yo realmente no era así, que yo soy como salgo en la foto, alegre, sonriente, llena de amor y cariño para repartir y divertida. Pero sobre todo descubrí que a la gente le gusta estar conmigo y que a mí también me gusta estar conmigo. Fue un gran descubrimiento que cambió mi vida para siempre.

Por supuesto que para llegar a esto y mantenerlo, hay que trabajar día a día. No te puedes descuidar nunca. Hay que desarrollar técnicas para que el entorno no te afecte. Yo me he propuesto este año intentar no enfadarme, canalizar lo que sea que me está molestando de tal manera que lo solucione o lo obvie, pero que me afecte lo menos posible. Ya han pasado 24 días de este nuevo año y por ahora lo voy consiguiendo. Hay días que me cuesta más, pero respiro hondo, muy hondo, me doy un paseo, leo algo que me gusta o pienso en algo que me haga sonreir, y la mayoría de las veces me doy cuenta que hubiese sido una tontería enfadarme o molestarme por una nimiedad.

Para terminar, os transmito los cinco principios del reiki, que me parecen ideales para aplicarlos cada uno de nosotros cada día: sólo por hoy no te preocupes; sólo por hoy no te irrites; sólo por hoy da gracias por las bendiciones que tienes; sólo por hoy trabaja duro; y sólo por hoy sé amable con los que te rodean.

Sed felices!

miércoles, 21 de enero de 2009

¿soy feliz o estoy feliz?

Me preguntaba la americana que vivía en casa cual era la diferencia entre 'ser' y 'estar'. En ese momento me resultó verdaderamente difícil explicárselo. Puedes decir 'estoy frío' o 'tengo frío' y no es lo mismo pero tampoco es tan diferente.

Luego, pensando en la felicidad, me he dado cuenta que sí hay una gran diferencia entre 'ser feliz' o 'estar feliz'. ¿Soy feliz o estoy feliz?

Yo SOY FELIZ. Porque ser feliz es un estado interno mío, algo que depende exclusivamente de mí y que no cambia pase lo que pase a mi alrededor, y si cambia es porque yo estoy 'haciendo' que cambie. Estar feliz, que en este momento también lo estoy, depende de factores externos: estoy feliz porque hoy es viernes; estoy feliz con el jersey que me he comprado... Y puedo ser feliz y estar triste, es una incongruencia pero es así, de la misma manera que una persona triste de vez en cuando sonríe ¿no?

Así que a trabajar para SER y ESTAR FELIZ!

martes, 13 de enero de 2009

Nati Cañada

Os transcribo, con su permiso, una charla-coloquio que dio Nati Cañada (gran pintora y mejor persona) sobre la felicidad. Hemos estado hablando un poquito sobre el tema y ambas creemos que habiendo descubierto este gran don, es nuestro deber transmitírselo a los demás para que todos intentemos ser más felices y crear de esta manera un mundo mejor a nuestro alrededor. Aquí va:

"Me llamo Nati Cañada. Soy pintora de profesión y buscadora de felicidad por afición.

Iba yo este verano paseando en bicicleta, por un camino que acaba en un pantano. Ese paseo hace muchos años que lo hago, el mismo, pero esta vez me fijé en algo: a un lado del camino estaba el río de agua clara y rápido y los chopos, los huertos, las higueras y los manzanos... Al otro lado había un vertedero de basura, con las bolsas de plástico rebosantes y rotas, dejando asomar toda clase de alimentos pudriéndose; también había una nevera oxidada, animales muertos... yo era libre de mirar a cualquier lado, de todos modos llegaría al pantano.

Yo soy libre de elegir ser feliz o no. La felicidad se aprende, igual que se aprende el manejo de computadoras, - y pongo este ejemplo porque para mí es lo más difícil que hay -. Aprender a ser feliz es difícil pero posible.

Si quiero tener un bíceps fuerte y levanto el brazo un par de veces diarias difícilmente lo conseguiré. Pero si cojo una pesa y la levanto 20 veces cada día, al principio no lo notaré, pero al cabo de unos meses tendré un bíceps aceptable.

Porque no se nace feliz o desgraciado, como se nace con unos ojos negros o azules. No vamos a recibir un paquetito por correo con una etiqueta que ponga “felicidad”. No. La felicidad es para quien la trabaja, para quien hace 20 flexiones diarias con la pesa, aunque le duela el brazo, aunque esté preocupado, aunque esté enfermo... Y no sólo eso. Una vez conseguido el bíceps hay que seguir haciendo ejercicio. Una vez conseguida una planta hay que cuidarla, regarla, quitarle las malas hierbas, protegerla del frío excesivo y del sol fuerte.

La felicidad es un arte, y la única manera de dominar un arte es practicarlo.

Seguramente ahora estaréis pensando que cómo podemos aprender a ser felices.

Vamos a hablar un poco del pensamiento. El pensamiento no es como un humo que se deshace y no va a ningún sitio.

Cuando tenemos calor, el cuerpo, sin que nadie se lo mande segrega sudor. Si estamos muy tristes, los ojos, sin que nadie se lo mande, segregan lágrimas..., pues cuando pensamos, también el cerebro segrega algo sin que nadie se lo mande.

No es lo mismo pensar: “Cuánto te quiero..., qué hermoso es ese bosque”, o “voy a hacer todo lo posible por ayudarte”, a “cómo te odio..., qué miedo tengo a la velocidad”, o “qué envida me dan los triunfadores”...

...porque el amor, la belleza, la compasión, son pensamientos positivos; y el odio, el miedo, la envidia, son pensamientos negativos. ¿Y qué ocurre? Pues que los pensamientos positivos hacen que el cerebro segregue una sustancia que nos hace sentir bien; y los negativos al revés. Segregan sustancias que nos envenenan y nos intoxican; tanto que podemos acabar enfermos por odio, por miedo, por envidia... La depresión, por ejemplo es el resultado de una manera de pensamiento incorrecto, mientras que la esperanza, y los médicos lo saben bien, transforma la química del cerebro haciendo posible la curación.

Se ha hecho un experimento, teniendo en cuenta que los pensamientos y emociones repercuten física y químicamente en el organismo: a una persona que está sufriendo se le hacen todo tipo de pruebas, análisis de sangre, toma de tensión, electros del cerebro y del corazón, etc. para ver cómo el organismo reacciona ante ese sufrimiento. Cuando al cabo del tiempo la persona ya no sufre, se le pide que con toda la fuerza de su pensamiento, imagine que está sufriendo igual que antes. Se le vuelven a hacer las mismas pruebas... y ¿qué pasa? Que el resultado es exactamente igual. ¿Qué ocurre entonces? Que no importa lo que sucede fuera de nosotros. Lo importante es cómo nosotros pensamos que está pasando.

Podemos forzar el pensamiento. Imaginaros tristes cuando estamos felices, y felices cuando estamos tristes. ¿Habéis probado a sonreír un poco cuando estáis enfadados, o a cantar cuando estáis tristes?

Se dice que los pájaros no cantan porque están contentos, sino que cantan para estar contentos.

El temperamento no es el destino; podemos moldearlo, fortalecerlo, guiarlo. La higiene del pensamiento es tan importante como la higiene del cuerpo. Hay que alimentar el pensamiento con pensamientos positivos de amor, de alegría, belleza... y hay que lavarlo de envidia, de odio, de miedo... El que controla el pensamiento controla su éxito, su salud, su vida...

Ya vemos alguna de las normas para aprender a ser felices cuando todo está más o menos normal, pero ¿y cuándo llega el problema, el dolor, el sufrimiento? No hay que asustarse.

En los cuentos infantiles, el héroe no consigue ser feliz hasta que no ha matado por lo menos un dragón terrible y vencido a un caballero malvado vestido siempre de negro.

En la vida hay momentos para trabajar, para descansar, para hablar, para escuchar, para sembrar, para recoger, para gozar..., para sufrir.

Cuando llega el problema debemos intentar cambiar la situación adversa, pero si no podemos, entonces tendremos que cambiar nosotros.

No podemos evitar que los pájaros revoloteen alrededor de nuestra cabeza, pero sí podemos evitar que aniden en nuestros cabellos. No podemos evitar los problemas pero sí podremos decidir cómo y cuánto nos afectan. Ahí se nos presenta un combate de yudo emocional.

Y si ni aún así lo solucionamos, pensar que los problemas no son obstáculos sino peldaños. El sufrimiento despierta talentos que hubieran permanecido dormidos.

La madurez consiste en darle la vuelta a ese acontecimiento doloroso, de manera que de ahí saquemos una enseñanza, no una derrota.

Además lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros.

Y para terminar, deciros que me siento casi feliz, que tengo una paz infinita y que le doy gracias a Dios por ese regalo.

Y algo que también quiero deciros. Mi querido hijo José Luis, el mayor, murió hace 10 años a consecuencia de una leucemia. Tenía 20 años.

Mi querido hijo Fernando, el segundo, murió el año pasado a consecuencia de un accidente de automóvil. Tenía 27 años.

Pero yo he elegido mirar del lado de los árboles.

Nada más.

Muchas gracias."

domingo, 11 de enero de 2009

Soy Feliz

Soy feliz.

Acabo de apuntarme a un grupo en Facebook sobre gente feliz y me ha hecho pensar un poco sobre ello. ¿Por qué soy feliz? ¿Cómo puedo explicar lo que significa ser feliz para mi? ¿No es un poco presuntuoso decir que siempre soy feliz? ¿Qué piensan los demás?

Creo que el problema radica en que la mayoría de la gente piensa que ser feliz equivale a no tener problemas, a tener una vida perfecta, a tener dinero, a tener amigos, etc, o sea a factores externos a uno mismo, pasando la 'responsabilidad' de nuestra felicidad a los demás.

Para mí ser feliz no eso. Soy feliz, aunque a veces llore, aunque haya cosas que no me vayan bien, aunque hay días que me levanto con el pié izquierdo y todo se tuerce, aunque mi hijo me llame 'mala madre', o mi madre piense que 'soy una mala hija'...

Soy feliz.

He aprendido (gracias principalmente a una terapia de análisis transaccional) que para ser feliz lo primero es aprender a quererme a mi misma, con mis defectos, tal como soy.

Después es saber que las cosas que no me gustan de mí y de lo que me rodea lo puedo cambiar, pero lo tengo que hacer yo, yo soy la responsable de cambiarlo o de aceptarlo tal cual es, nadie lo puede hacer por mí, nadie es responsable de mi felicidad salvo yo misma.

También es saber que si yo cambio, todo cambia a mi alrededor. Es increíble el poder de una sonrisa en la gente que te rodea, así que he aprendido a sonreir casi siempre, quiero que las arrugas que me vayan saliendo sean para arriba!!

Y por supuesto, siempre ayuda el ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Ayer volví a ver mi peli favorita: 'Un toque de infidelidad' y en cierto momento uno de los actores dice: 'la vida te da sólo una oportunidad, de ti depende que sea caca de pollo o ensalada de pollo', yo quiero que mi vida sea 'ensalada de pollo'. Sólo depende de nosotros mismos y de cómo queramos ver las cosas.

Por eso cuando digo que soy feliz, que soy totalmente feliz, no quiero decir que no tengo problemas, que hay cosas que no me gustan, que hay veces que me cuesta levantarme por la mañana, que mis hijos me vuelven loca o que mi pareja una vez más me ha decepcionado, sólo quiero decir que a pesar de todo ello soy feliz porque lo tengo todo, porque tengo más que mucha gente, porque tengo la suerte de tener con quién y por qué enfadarme, porque estoy viva y porque puedo elegir! Simplemente soy feliz.

viernes, 9 de enero de 2009

Mis vecinos

La urbanización en la que vivo es bastante grande, son unas 225 viviendas, que suman muchísimos seres humanos, entre padres, abuelos, niños y allegados. Pero a los que yo llamo 'mis vecinos' (sí, sí, ya sé lo que estáis pensando algunos...) son unos 30, que vamos desde los 5 años de Celia a los algunos más de Fernando padre... Si nos conocieseis por separado jamás ibais a pensar que somos todos del mismo grupo, es que no pegamos ni con cola, pero quizá por eso mismo, por la diversidad que hay entre nosotros, es por lo que nos llevamos tan bien.

Pocas veces he visto gente tan animada reunida. Para muestra un botón, simplemente os resumo estas Navidades: día 20 picoteo nocturno en mi casa; día 22 caminata por la Barranca (de los que no trabajábamos); día 23 cervecita en casa de Marién para brindar por la Navidad y recoger el aceite que había encargado a Cazorla; día 24 las niñas y yo nos vamos a patinar al Retiro (así los padres pueden preparar la cena); día 28 aperitivo (hasta las 4) en el San Juan; 5 de enero a comer al Escorial y jalear a Cristina que hace de paje del Rey Melchor, y no contentos con eso, a la vuelta chocolate y roscón en casa de Elisa, en la que Gonzalo se desmarcó cantando a capela 'el hombre de Cromañón' y luego apareció una guitarra para terminar cantando todos... y todo esto siempre amenizado por algún espectáculo preparado por los más pequeños.

Y los viajes... los pasados y los futuros.

Pero no es sólo esto, es que siempre están ahí si alguien necesita algo: quedarse con un niño, un huevo, arreglar un enchufe, compañía...

Por todo esto y mucho más, cada mañana, nada más abrir los ojos, me acuerdo de dónde estoy y doy las gracias por haber encontrado esta casa hace 12 años y por haber sido capaz 'de ver' a esta gente estupenda justo cuando más necesitaba compañía.

¿No creéis que es un motivo más para ser feliz?

Hoy sí que está nevando!


Lleva nevando desde las 8 de la mañana sin parar. Hoy sí que nieva! Y está todo impresionantemente blanco ¡precioso! Supongo que a la gente que veo desde la ventana empujando coches no les hará tanta gracia... pero ¡tengo suerte! yo puedo estar en casa, escribiendo esto.

He ido esta mañana a controlar una reforma cerquita de casa. Viendo el percal decidí poner las cadenas (sí, soy previsora y las llevo encima, de tela y fáciles de poner...) y volver a casa para no meterme en el centro ¡qué bien he hecho! tardé una hora en hacer un trayecto que normalmente me lleva 10 minutos. Y ahora veo desde la ventana a los coches atravesados en mi calle sin poder seguir y a los dueños yendo a por cadenas a la gasolinera, cuando no resbalando y cayendo al suelo mientras los empujan...

¡Pero qué paisaje impresionante se está quedando! Tengo ganas ya de recoger a María del colegio y bajar a hacer un muñeco de nieve, o una guerra de bolas, o lo que sea ¡ocurre tan pocas veces!!


viernes, 2 de enero de 2009

Bienvenido 2009

Te escribo a ti, año 2009, ahora que apenas tienes poco más de 24 horas de vida, para que tengas en cuenta unas cuantas cosas:

Me he propuesto no hacerte ningún caso, no importarme nada que pases rápidamente por mi vida, pero si disfrutarlo a tope mientras pasas.

Me he propuesto ser más feliz aún que en el 2008: no voy a permitirte bajo ningún concepto que me amargues la vida, que hagas que me olvide de sonreir siempre, sino todo lo contrario, recordaré siempre todo lo bueno que tengo y me sentiré agradecida por ello; miraré a mis amigos y sólo veré lo bueno que me aportan y no tendré en cuenta los días que están de mal humor; veré a mis hijos y sonreiré al ver cómo están creciendo.

Me he propuesto hacer felices a los que me rodean en la medida de mis posibilidades, quizá sólo con verme sonreir ya les ayude a sonreir a ellos.

Me he propuesto preocuparme cada vez menos por lo que no tengo y ver sólo todo lo que tengo.

Me he propuesto ocuparme un poco más de la gente me quiere, aunque sólo sea con una llamada para que sepan que estoy ahí.

Me he propuesto disfrutar de todas y cada una de las situaciones que me esperan, sacar algo bueno de cada una de ellas.

En definitiva, querido 2009, pórtate bien que así te haremos más fácil el paso por nuestras vidas...