viernes, 29 de mayo de 2009

¿Se puede cambiar?

Hace unos días 'discutíamos' con unos amigos sobre si se puede cambiar o no. Luis decía que no se cambiaba, que uno era siempre como era, que las circunstancias podían hacer que actuases de una determinada manera en un momento determinado, pero que al final 'el caracter' volvía a aparecer sí o sí.

No estoy de acuerdo.

Lo que creo es que no se puede cambiar de golpe. Si por ejemplo no te gusta estar con gente y de repente conoces a alguien que es muy sociable, resulta que 'descubres' que te encanta la gente, como que no, que no cuela, que tarde o temprano te vas a cansar y vas a querer volver a tu soledad.

Pero si uno se lo curra, se lo trabaja, si día a día uno piensa en cómo quiere llegar a ser, si uno analiza su vida en profundidad, analiza lo que le gusta y lo que no le gusta de su vida y se pone manos a la obra para cambiar lo que no le gusta, entonces sí. Entonces uno se va 'puliendo', va sacando lo mejor que uno tiene y 'escondiendo' lo que no le gusta, hasta que esto desaparece, deja de ser parte de uno. Como todo, es cuestión de práctica.

Yo siempre he sido mala en deporte, sacaba malas notas, no me atrevía a participar en ningún evento deportivo, era siempre la última. Y sigo no teniendo esa habilidad. Pero me he empeñado en hacer cosas. Nado dos veces por semana y voy a clases de padel otra. Resulta que cada vez soy más ágil y resulta que cada vez juego mejor al padel. Ya no soy tan mala. Seguramente a mí me lleve más tiempo que a otros que tienen la habilidad, pero con tesón y fuerza de voluntad lo estoy consiguiendo. También hay que decir que la edad te da la ventaja de la falta de vergüenza, pero eso merece otro capítulo.

Pues con el carácter es lo mismo. Con la práctica se pueden potenciar los buenos hábitos y ocultar los malos. Se puede aprender a reir, a enfadarse menos, a que te importen menos las opiniones de los demás, a dejar de criticar, a abrazar, a besar, a.... ¡tantas cosas!

Y sobre todo se puede aprender a perdonarnos y a ser menos exigentes con nosotros mismos. En ese momento seguro, seguro que seremos menos exigentes con los demás y seremos mucho, mucho más felices!!!

sábado, 23 de mayo de 2009

Gente a la que admiro... algunos...

Lili. Primera mujer empresaria del Paraguay. Artista. Pero sobretodo mi abuela. Enérgica, positiva, inteligente, moderna y con carácter. Temida y odiada por muchos, querida por mí ¡un gran ejemplo!... y te sigo queriendo.

Mis hermanas. Cristina, la distraída, la que sacaba 'malas' notas y la que más lejos ha llegado. Carla, tan malhumorada, acomplejada, y sin embargo María quiere ser como ella porque 'es tan divertida'. Paloma, mi niña, con tanto carácter pero tan tierna. Las tres. Por ser como son, por estar siempre ahí. Por ser estupendas y felices a pesar de los pesares. Os quiero.

Mis hijos: Laura, Oliver, Charlie y María. Los cuatro. Cada uno por un motivo, pero todos por ser ellos. ¡cómo os quiero!

Nicolasa y Angélica. Mis 'madres'. Porque hay que ser muy generosos para querer como ellas han querido. Os quiero.

Beroiz. Mi gran amiga. Por su fortaleza, por su alegría, por su positividad, por estar siempre ahí, por su amistad. Te quiero.

Pepe. Mi admiración más profunda. Por su sabiduría, por su coraje, por ser como es, por ser tan buen padre, por ser tan 'buena gente', por su sencillez y sobre todo por su sonrisa, .... y por ser quién es ¡un gran vecino!. Te quiero!!

Belén, la madre de Cristina, Fernando y Celia. Una de las mejores personas que conozco, de las más generosas, alegres y estupendas. Nada puede con ella. Me quito el sombrero y me acerco a ella a ver si algo se me pega... Te quiero.

.... algunos ....

viernes, 22 de mayo de 2009

¿Por qué nos quejamos tanto?

No hacemos más que quejarnos, siempre, a todas horas.

O bien estamos cansados o bien aburridos; estamos hartos de los niños o los echamos de menos; a ver si crecen de una vez, y una vez que en han crecido: ¡qué bien estábamos cuando eran pequeños!; nos quejamos del tráfico, del trabajo, de los precios, de...

Pero lo que supera a todo esto con diferencia es el clima. Nunca estamos contentos. Si no llueve malo, pero si llueve ¡qué incómodo es! Siempre hace o mucho calor o mucho frío. Es el tema principal de conversación diario. Te subes al ascensor y quién sea que esté te suelta: "¡menudo calor! si es que no es normal, a ver si refresca". Pero seguro que si refresca, la queja será: "vaya, pero si estamos casi en junio y todavía con jersey, a ver si cambia el clima de una vez".

Vamos, que es una pena no intentar disfrutar de cada momento tal cual es. Si llueve, lo bueno sería pensar en lo bonitas que estarán las plantas y en qué limpia va a quedar la ciudad. Si hace calor, a sonreír pensando que se acercan las vacaciones. Y si hace frío, en la suerte que tenemos la mayoría de los que leen esto por tener una casa acogedora y ropa abrigada.

Venga ¡vamos a intentarlo! es gratis y seguro que seremos mucho más felices así.