He estado desaparecida, entre vacaciones, niños y no tan niños, buenos rollos y malos rollos y sobre todo que el verano me puede, el aire libre, los paseos, la piscina, las charlas hasta tarde, que ya no hay tiempo para escribir, ni para casi nada.
Pero todo vuelve a normalidad ¿gracias a Dios? pues no lo sé, porque el otro estado me encantaba, aunque no sé si me gustaría tanto si fuese siempre así. Supongo que las vacaciones se aprecian especialmente porque no estamos siempre ociosos, de la misma manera que apreciamos más el mar los que no siempre hemos vivido cerca de él.
Así que ahora que ha empezado el curso espero recuperar el hábito y seguir escribiendo.
Mientras tanto, y en la siguiente entrada, os dejo unos
consejitos para mantenerse joven, que siempre viene bien...
¡Hasta pronto!